Ahora que las nenas tienen todo un señor ropero con diferentes estilos y empiezan a sobrarles cosas más que faltarles, solamente les compro las cositas que me vuelven completamente loquita o que hace mucho tiempo que estoy persiguiendo. A excepción, claro, de la ropita que necesita Alina Valentina, adecuada a su nueva personalidad, tan diferente [...]
